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viernes, 31 de agosto de 2018

Indiferencia




Viendo este video podemos pensar dos cosas.


  Que es lo normal, o nos podemos poner en el lugar de la planta seca.


Porque en la vida real, en nuestra sociedad pasa esto muy menudo.


 Sin darnos cuenta rechazamos a una persona por tener un físico o una cara  que no nos gusta y nos declinamos por alguien que aparentemente es solo una cara bonita y superficial.

  La planta que no recibía elogios, se marchitó y eso le pasa a cualquier persona.
 Si no le prestamos atención y solo recibe de nosotros palabras como, no sirves para nada, eres un inútil/a o todo lo haces mal.

 Sin  darnos cuenta lo hacemos marchitar de tristeza y nos quedamos tan anchos. Mermamos su autoestima y lastimamos su corazón. Te propongo un ejercicio que te sentará muy bien, te lo propongo si te vez reflejado en este relato.

 La silla vacía

Para que puedas expresar a solas tus emociones y sentimientos, en una habitación a solas. 

Pon una silla para sentarte y otra frente de ti.

 Imagínate  que tienes delante a esa persona que ha causado dolor y herido tus sentimientos.

 Hablale con libertad, permite expresar todo lo que sientas.

  Llorar es terapéutico libera tensiones y alivia tu corazón.