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domingo, 4 de noviembre de 2018

Tenemos que ser más consientes con nuestra actitud


Vivimos en una sociedad materializada; sociedad que solamente piensa en el “egocentrismo”.


Buscamos ser mejores en todo.

Los mejores tatoos, nuestro vestir, aparentar lo que no somos.

Que nos llevan a una triste realidad y nos encierran en nosotros mismos.

Ni el placer, ni el dinero, son capaces de hacernos feliz.

Una conciencia intranquila.

Pueden existir personas llenas de cosas materiales, pero carecen de fe, carecen de razones para vivir.

Sin ilusiones y sin esperanzas, infelices.

Es por todo esto que nos viene la depresión, tristeza, ansiedad. 

Todo esto nos hace ser otra persona que no somos.

Es triste la situación de quienes se contentan con sobrevivir:

Trabajan, pagan la renta, comen.

Se compran sus lujos pasando trabajos para dar el status social.

No pueden dar algo de sí mismo a los demás.

Necesitamos muchas veces sacrificar nuestro tiempo de descanso, para visitar a un enfermo en el hospital o visitar a nuestros mayores.

Los que tienen suerte, no quieren que los demás la tengan; los que se sienten en condición de inferioridad tienen envidia de los que tienen más.

Todos nosotros podemos vivir también este problema: o nos sentimos satisfechos, o nos sentimos amargados, porque otros tienen más, nunca estamos contentos por una cosa u por otra.

Dentro de la sociedad en que vivimos. 

Sin embargo, a medida que avanzamos de generación en generación, vemos como los valores han perdido valores dentro de la sociedad.

Vemos como los jóvenes, van perdiendo el respeto a sus mayores.

Como le dan valor a temas tan superfluos como la moda, vanidad, superioridad.

Perdiendo así, el sentido con sus semejantes.

Todo esto juega un papel  en la crisis social por la que atraviesa el mundo entero en especial nuestro país.

Debido a los altos índices de delincuencia, embarazos precoces, niños en situación de calle, tráfico de drogas, prostitución, entre otros tantos males que nos agobian.

En los últimos años se ha hecho frente a una gran disminución de valores sociales y morales.

Estas conductas son antisociales y deshumanizadas pero desafortunadamente cada día que pasa se están instalando más dentro de la sociedad actual. 

Conductas llenas de odio, egoísmo, violencia e indiferencia ante el prójimo, son nuestro día a día.


La razón de esto, quizás sea responsabilidad de nosotros mismos, ya que poco a poco el ser humano se ha deshumanizado, convirtiéndose en una maquina presa del estrés diario  por la tecnología, dejando de lado el convivir cara a cara con sus semejantes.

¡Quieres ver tu historia 
Escríbeme a "sr@letrasdecarmen.com".


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