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sábado, 10 de noviembre de 2018

Estoy enojado/a, pero me importas.

Podemos charlar, me disculpas


La ternura tiende a verse como una debilidad.

Hay personas que prefieren construir un muro de  contención a su alrededor porque tienen miedo a mostrar su vulnerabilidad y sentirse heridas.

 En otras  ocasiones  se arrinconan los mimos y las muestras de cariño para dejar atrás la niñez.

 Como si mostrar seriedad y fría determinación fuese la llave de entrada al mundo adulto.

 Sin embargo, la ternura no tiene nada de blanda o infantil.

 Es fuerte y firme y tan autentica que se muestra sin límites, actúa sin temor y lo más importante  no espera nada a cambio.

 Hoy día es raro ver  personas así pero las hay.

Si tienen buena estima las personas que regalan afecto demuestran tener mucha seguridad en si mismas porque sin esta confianza no hay posibilidad de entrega.

 Quienes se muestran atentos y delicados con los demás se convierten en un bálsamo reparador, una especie de refugio donde encontrar apello emocional.

Tenemos que ser naturales y dejar salir esa ternura que todos tenemos.

 Viendo el mundo en que vivimos nos puede parecer que esas personas ya no existen.

Tantos desastres, tanta gente que le da ocho como ochenta, porque pasan de todo.

Gente sin escrúpulos.

Que matan a sus padres, sus hijos, hermanos, su familia  su sangré.

Podemos pensar tantas cosas malas.

¿existe realmente la, felicidad el amor.?

Familias que se pelean por herencias, por necedades, tonterías.

Vivimos en una época de locos.

Pero no podemos dejarnos llevar por lo que piensan o hacen los demás.

Porque entonces como decía mi madre apaga la luz y vámonos jajaja.

Tenemos que ser nosotros siempre, dejarnos guiar por nuestro instinto.


 Si en nuestro corazón tenemos amor soltarlo y si no buscarlo.

disfrutar de los que queremos porque para esto no valen excusa.

Los humanos somos tan despegados que actuamos cuando ya es tarde.

Sin ir más lejos hace un par de meses viví algo así de cerca.

Que la verdad  me dejo pensativa, triste, en ese momento.

 Que tengan que pasar estas cosas para que se den cuenta, de todo esto.

Nos hacen daño estando vivos. Luego los lamentos.

Falleció un chico conocido, eran varios hermanos. Pero algunos no se veían desde hacia mucho
estaban alejados por  boberías.

No se veían lo suficiente, algunos  más de un año, que no se hablaban.

En el tanatorio, todos llorando, lamentando la perdida.

Los que no se hablaban, lamentando apenados.

Eso si es triste, que no te lleves con un hermano y vas a llorarle, la verdad es penoso.

No era mejor, haberlo hablado, aunque sea por teléfono.

Los humanos somos tan brutos esperamos pase algo tan grave.

Cuando nos queremos dar cuenta es demasiado tarde.

Esperamos que la otra persona de el paso o haber que pasa.

Sin darnos cuenta, se nos va la vida, los momentos perdidos con esas personas, que nunca vuelven.

No ponemos a imaginar cosas que no son, o escuchar cotilleos que disfrutan con nuestro dolor.

Es verda que muchas veces pasan cosas que vemos como graves y  tienes que poner limites, porque si no te torean.

 Pero en vez de dejarnos de hablar, aclarar las cosas y cada uno/a, a su casa. No quedarte ese dolor que se transforma en odio infundido, pena, y rompe el corazón, muchas veces de toda una familia.

Decirles mis queridos amigos que lo único que en esta vida  no tiene remedio es la muerte.










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